Mi historia
Desde muy chico descubrí la posibilidad de aliviar el sufrimiento.
Veía a mi papá, médico acupunturista, ayudar a personas que llegaban con dolor, angustia y la esperanza de sentirse un poco mejor.
Él las escuchaba, presionaba algunos puntos del cuerpo y algo ocurría. Los rostros cambiaban, se movían con más libertad y agradecían profundamente.
En ese momento no entendía del todo qué pasaba. Años después comprendí lo difícil, profundo y valioso que es acompañar a alguien que sufre.
Así empezó mi camino. Estudié Medicina, me formé en Medicina Familiar y continué incorporando herramientas de distintas disciplinas para comprender y tratar el dolor.
